Perú, el alumno difícil
En momentos en que Alejandro Toledo era presidente de Perú y Alan García candidato al cargo, Hugo Chávez los llamó “corruptos” y “ladrones de siete suelas”, en respuesta García lo tildó de “sinvergüenza”. La diatriba afectó el clima diplomático y hubo un retiro recíproco de los embajadores de ambas naciones en abril del 2006. Este ha sido un de los episodios que han marcado el vínculo entre Venezuela y Perú.
En el 2007 se restablecieron las relaciones diplomáticas en beneficio de los ciudadanos de ambas naciones, pero el clima siguió enrarecido. En el 2010, todavía la situación era de tensión entre ambas naciones. García, ahora en el puesto de presidente, declaró que el modelo político que se aplicaba en Venezuela “no era el más conveniente”. Y Chávez no ocultó su preferencia por la candidatura de Ollanta Humala, exmilitar nacionalista, al considerarlo mucho más afecto a la izquierda democrática que él profesa.
A comienzos del 2012, el diario peruano La República reseñó: “La primera visita oficial de Ollanta Humala a Hugo Chávez Frías tuvo a un presidente peruano con un mensaje moderado y a un mandatario venezolano portador de su ya conocido mensaje sobre la construcción de la ‘Gran Patria’ en la región”. Desde ese momento los jefes de Estado suscribieron nueve acuerdos de cooperación en materia social, hidrocarburos y petroquímica, prevención de riesgos de desastres, regularización de la situación migratoria, comercialización de tractores e instrumentos agrícolas, así como complementación productiva.
La relación ahora es mucho más cercana entre los mandatarios de los dos países, aunque desde Lima ha sido negada la posibilidad, a corto plazo, de que Perú pase a integrar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y en el Banco del Sur funge sólo como observador.